Acomodado ó Incomodado

imageEncontramos en la Biblia dos hombres con edades bien parecidas, 80 y 85 de vida, sin embargo, la diferencia era que uno de ellos se sentía acomodado y fácilmente desistió de continuar luchando, ya el otro era incomodado y jamás aceptaba parar de luchar.

1º Barzilai – Con 80 años de edad, se dejó ser llevado por una acomodación que lo hizo parar en el tiempo. Cuando el rey lo llamó para subir a Jerusalén, él se mostró cansado, diciendo que ya no valía la pena subir a lado alguno:

“Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo y yo te sustentaré junto a mí en Jerusalén. Pero Barzilai respondió al rey: ¿Cuánto tiempo me queda de vida para que yo suba con el rey a Jerusalén? Tengo ahora ochenta años. ¿Puedo distinguir entre lo bueno y lo malo? ¿Puede tu siervo saborear lo que come o bebe? ¿Puede oír aún la voz de los cantores o de las cantoras? ¿Por qué, pues, ha de ser tu siervo otra carga más para señor el rey? Tu siervo no haría más que pasar el Jordán con el rey. ¿Porqué ha de concederme el rey esta recompensa? Permite que tu siervo vuelva, para morir en mi ciudad junto al sepulcro de mi padre y de mi madre.” (2 Samuel 19:33-37)

No está en cuestión, aquí, la edad avanzada de Barzilai, pero sí la determinación, coraje y fuerza que él dejó de tener, desistiendo de servir y entregándose, definitivamente, a la acomodación.

Algunos obreros y obreras actúan de la misma forma, desistiendo de continuar sirviendo al Dios-Vivo. Desaniman tan fácilmente, haciéndose acomodados, abandonando la Obra de Dios y, además de todo eso, lo peor, desisten de la fe, y son tomados por una debilidad espiritual que los hace perder la Salvación Eterna.

Obreros acomodados son aquellos que hasta hacen la Obra de Dios, pero no tienen una vida que Le glorifica, pues en ellos no hay una perspectiva de vida, no anhelan transformaciones, no luchan por una vida mejor, que les haga tener un excelente testimonio. Visten el uniforme y sirven en las reuniones, ¡pero es sólo eso y nada más!

El obrero acomodado cree que lo que tenía que hacer ya fue hecho y aún dice que no hay nada más que hacer.

Ésta acomodación ya invadió su ser y le ha hecho caído y desanimado.

2º Caleb – Fue un hombre incomodado, que, por su determinación y coraje, se hizo escogido por Dios y fue llamado por Moisés para espiar la tierra que habrían de conquistar, pero ésta estaba llena de enemigos:

“Yo tenía cuarenta años cuando Moisés, siervo del Señor, me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra.” (Josué 14:7)

Los años pasaron, y ahora Caleb tenía 85 años de edad, pero poseía la misma determinación, coraje, indignación y disposición, continuando luchando y combatiendo, a fin de permanecer conquistando.
Él se sentía incomodado con la hipótesis de parar de luchar.

“Y ahora, he aquí, el Señor me ha permitido vivir, tal como prometió, estos cuarenta y cinco años, desde el día en que el Señor habló estas palabras a Moisés, cuando Israel caminaba en el desierto; y he aquí, ahora tengo ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día en que Moisés me envió; como era entonces mi fuerza, así es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.” (Josué 14:10-11)

No importa hace cuando tiempo atrás, pero vamos a recordar ahora del día en que fuimos escogidos y llamados para hacer la Obra de Dios. La determinación, el coraje, la indignación y la disposición tiene que continuar siendo la misma dentro de nosotros.
El obrero incomodado no acepta que su ministerio y su vida continúe siempre en lo mismo, él jamás desiste, ni desanima, pero continúa firme en el propósito de servir a Dios. Su deseo es el de siempre glorificar a Dios, ¡a través de un verdadero testimonio, de un ministerio fortalecido y de una vida bendecida!
El obrero incomodado no viste el uniforme simplemente por vestir, y no sirve en las reuniones simplemente por servir, pero atiende y acompaña, evangeliza, rescata, visita y busca a los apartados, pues hay, dentro de sí, una indignación en ver la Casa de Dios vacía, sabiendo que allí afuera hay tanta gente sufriendo.

El obrero incomodado, por más que ya haya hecho, está siempre diciendo que aún no hizo nada y aún hay mucho más a ser hecho!

Su indignación y determinación lo incomoda y lo impulsa a servir más, a evangelizar más, a rescatar más y hacer la Obra de Dios con más dedicación.

Por lo que usted ha sido como siervo o sierva del Dios Vivo y por lo que ha hecho en Su Obra, le preguntamos: ¿Usted es un: obrero acomodado u obrero incomodado?

¡Piense, medite y practique eso! 

Publicado en Orientación Nacional, PORTAFOLIO.

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