Alejandra

alexandraDurante mi niñez y adolescencia viví en una especie de burbuja, era feliz, no me faltaba nada. Aún así era muy tímida y me encerraba en mí misma, pero para muchos simplemente era reservada y tranquila, pero lo cierto es que en mi interior sólo había inseguridad y desconfianza. Y, a raíz del divorcio de mis padres mi carácter fue a peor. Eso me llevó a buscar en los estudios una vía de escape. Vivía prácticamente durante la noche, pues durante el día no lograba concentrarme para estudiar.

Comencé a fumar y a beber incluso para estudiar, pero sólo me sentía más y más vacía. Fiestas de la Facultad, discotecas, formaban parte indispensable de mi fin de semana.

Mi vida sentimental estaba destruida pues, aunque salía con muchos chicos, ninguno realmente lograba hacer desaparecer ese malestar interior que yo sufría. No lograba entender el sentido de mi existencia, y los pensamientos de muerte se hacían más y más fuertes. Fue en esa época cuando mi madre viendo el programa de TV de Familia Unida, me invitó a asistir. Llena de orgullo y prejuicios fui, con una actitud totalmente cerrada. Escuché respetuosamente todo el culto pero al salir le dije a mi madre que nunca más pisaría ese lugar.

Pero Dios ya estaba obrando en mi interior desde el primer momento y no tardé en regresar y hablar de mis problemas con el pastor, quien me escuchó y orientó. No fue fácil para mí abandonar mis manías, pero me entregué totalmente y sin dudas.

Dejé los vicios y busqué con todas mis fuerzas al Único que podía arrancar el vacío que había en mí, y así fue bautizada con el Espíritu Santo. Hoy hace 14 años que tengo el privilegio de servir a Dios como obrera, ayudando como un día me ayudaron a mí. No hay mayor honor y alegría que servirle llevando a las personas a ser salvas y a tener sus vidas transformadas por la fe.

Alejandra Alonzo

Publicado en ¿POR QUÉ SOY OBRERO?.

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