LA JUSTICIA DE DIOS A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS

Anteriormente hablábamos sobre la Justicia y podemos aún recalcar que las Escrituras7600-1920x1200

Sagradas afirman que la Base del Trono de Dios es la Justicia:

“La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono; la misericordia y la verdad van delante de ti.” (Salmos 89:14 LBLA)

Todo aquel que no lee solamente, sino que medita en lo que está escrito en la Biblia, de Génesis a Apocalipsis, verá como Dios opera sus acciones y reacciones para con su criatura. Y en todo eso podemos constatar un Señor perfectamente Justo en su manera de ser y de actuar.

Él es un Dios Justo y por eso mismo odia la injusticia, así como nosotros también la odiamos. Debido al hecho de Dios odiar la injusticia y tener hambre y sed de justicia, el Señor Jesús dice:

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados. (Mateo 5:6 LBLA)

Solamente aquellos que tienen el carácter de Dios es que valorarán y tendrán sed de justicia. Esta justicia es con respecto a las almas por las cuales luchamos para rescatar, ganar y salvar, es decir, si tenemos el Espíritu de la Justicia dentro de nosotros, veremos que la gran injusticia que debemos combatir siempre es el hecho de que muchas personas se resisten a aceptar al Dios Vivo. Es injusto ver tantas personas sufriendo y no hacer absolutamente nada, pero también tenemos que tener cuidado que injusto no es una persona que no busca, ni acepta al Señor Jesús en su vida y está sufriendo, sino que lo que es injusto es nosotros no hacer nada para ayudarla. Nosotros que somos de Dios, podemos manifestar su Justicia en la vida de las otras personas, pues, así como en el pasado Dios usó hombres llenos del Fe, temerosos y correctos en su carácter, hoy Él también desea y quiere usar hombres y mujeres de igual o superior carácter al que tuvieron estos hombres del pasado.

Después de la muerte de Josué, durante 300 años, Dios levantó 13 jueces para juzgar a su pueblo porque:

“En esos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que le parecía bien ante sus ojos” (Jueces 21.25)

Así como estos jueces eran ungidos para hacer justicia, así también todo aquel que hoy hace la Obra de Dios y es un ungido Suyo, podrá hacer justicia en la vida del pueblo. Es a través de la imposición de manos que ministramos la cura de una persona, pues es injusto que esta persona continúe teniendo enfermedades en su cuerpo y permanezca enferma. Si a través de la imposición de manos ministramos la liberación espiritual total de una persona es porque vimos que no es justo esta, continuar manifestando con demonios toda su vida.

Después de estos 13 jueces, vinieron los reyes, que también fueron ungidos en Israel con la máxima autoridad y que también eran jueces. Entre ellos, se destaca a David, un hombre “Según el corazón de Dios”:

“Después de quitarlo, les levantó por rey a David, del cual Dios también testificó y dijo: “He hallado a David , hijo de Isaí, un hombre conforme a mi corazón , que hará toda mi voluntad.” (Hechos 13:22 LBLA)

Hoy, Dios también tiene Sus jueces en la Tierra, los cuales imbuidos de autoridad por el propio Señor Jesús y ungidos por el Espíritu Santo, buscan llevar a los pueblos Su Justicia, a través de la Fe consciente, inteligente y racional, de acuerdo con la Palabra de Dios.

Estos jueces hoy, son los Obispos, los Pastores, sus respectivas esposas, los auxiliares, los iburds, las misioneras, los obreros y las obreras, los colaboradores y colaboradoras, que diariamente hacen la Obra de Dios, a fin de manifestar Su Justicia en la vida de los sufridos que acuden al interior del Centro de Ayuda y en las evangelizaciones, visitas y rescates en el exterior del Centro de Ayuda.

El Espíritu Santo dentro de nosotros es también el Espíritu de Justicia en nosotros y, Por eso, nos indignamos cada vez más contra el diablo siempre que nos deparemos con personas que se encuentran sufriendo, perturbadoras, enfermas y vacías de la Presencia de Dios.

¡No es justo yo creer en un Dios Tan Grande y tan Poderoso y no conseguir manifestar esta Grandeza y Poder en la vida de tantos que están sufriendo!

Dios les bendiga todos abundantemente en el Nombre del Señor Jesús.

Obispo Edir Macedo.

*Extraído del libro “El Carácter de Dios” de la autoría del Obispo Edir Macedo.

 

*Deja tu comentario…

Publicado en ESTUDIOS OBREROS ESPAÑA, MENSAJES.

3 Comentarios

  1. A si es la justicia, cuando mas das mas recibes y al revés, si en el trabajo no hacemos todas las labores que nos encomienda el jefe a final de mes no vamos a cobrar el sueldo entero, incluso llegar al despido. Pues con Dios es exactamente igual, no queramos de Dios que sea justo con nosotros sin hacer todas nuestras labores como debe de ser hecho , eso es Justicia.

  2. Este lunes después de salir del trabajo fui a hacer una visita a una joven vi tanta injusticia en su vida que me indigne tanto dentro de mi, creció aún más mi indignación al ver que ella lleva mucho tiempo en la iglesia y su vida continua cada vez peor en aquel momento solo dije a Dios aun no he hecho nada! Necesito hacer mucho más por las chicas y es hay que Dios hablo para mi no es justo que tu me sírvas me conozca a mi y ellas están hay sufriendo sin conocerme usa tu autoridad y ve a invadir el infierno que para eso eres llamada y fue hay que creció aún más mi indignación contra el diablo y fue en aquel momento que dije para Dios no importa si ellas no te acepta en el momento por que ahora entendí que eso no es injusticia, ahora entiendo que ser injusta es no hacer nada por ellas por que de nada sirve vivir en la justicia hacer todo correcto si no multiplicó mi talento hoy entiendo lo que Dios hablo para mi el lunes
    Gracias obispo!

  3. La justicia es nuestra prioridad como siervos de Dios , al igual cuando nosotros padeciamos Dios ISO justicia en nuestra vida por que en nosotros vio que teníamos posivilidadedes para ayudar a los Demás extendio su martillo y cambio nuestras vidas . Tal y con decía nosotros ya somos libres y tenemos capacidad de ayudar a los demás por eso tenemos que actuar y no esperar para que se cumpla lo que Dios prometió en la vida de los demás .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *