No dependas de nadie

La palabra de Dios nos orienta a quienes hemos asumido nuestro compromiso con Cristo y hemos decidido llevar una vida de santidad y dedicación a la obra de Dios, como debe ser nuestra conducta, diciendo:

“a procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos. Así les he mandado, para que por su modo de vivir se ganen el respeto de los que no son creyentes, y no tengan que depender de nadie”. (‭1 Tesalonicenses‬ ‭4‬:‭11-12‬ NVI)dependencia

El hombre y la mujer de Dios son libres y no dependen de nadie, ni físicamente ni psicológicamente ni económicamente.
No podemos admitir tener un Dios grande, todopoderoso y ser dependientes de otras personas.
Tenemos la obligación de dar testimonio delante de todos, no solo ser ejemplo de conducta y buen comportamiento, sino también en los demás aspectos de la vida cotidiana.
Como dice el texto sagrado, “tenemos que ganar el respeto de los incrédulos y creyentes, por medio de nuestro modo de vivir”.
Sin embargo encontramos en medio del cuerpo de obreros algunos que son criticados por no pagar sus deudas, no ser responsables en su trabajo, no dar un buen testimonio dentro de casa, porque no ayudan en nada, son conflictivos y mal educados.
Hay personas que tristemente salieron de la iglesia poniendo como escusa el mal testimonio del obrero/a, desprestigiando de esta manera el buén nombre de la iglesia del Señor Jesús y la obra de Dios.
Obreros/as tenemos el deber de velar por la obra de Dios, no puedes permitirte perder tu credibilidad como siervo/a de Dios.
Debes ser ejemplo en todo, y si hay alguna cosa que manche tu buén nombre, debe ser resuelta, arreglar malos entendidos, deudas, tener un trabajo digno y bién remunerado. Como dice el texto “no deber nada a nadie”, el siervo de Dios debe tener su hoja de servicios limpia.
Si no es tu caso debes buscar al pastor responsable por los obreros y pedir ayuda para resolver tu situación cuanto antes.
No podemos escandalizar a nadie.
Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra demolino atada al cuello, que servir de tropiezo a uno solo de estos pequeños. (Lucas 17:2)
Hace unos días leía una carta de una persona que asiste a la iglesia, estaba escandalizada y ridiculizando la vida de los obreros, llamandolos de fracasados, y frustrados, todo por el mal testimonio de unos pocos, por causa de ellos pagan todos, caen en descrédito a los ojos del pueblo.
Esto no puede ocurrir, y para evitarlo, debemos poner todo nuestro empeño en limpiar la imagen del obrero,valorarse, santificarse y preservar la vida particular de los obreros, no puedes dar confianza a personas que posteriormente expondrán tus problemas personales y tus intimidades.
Obreros, sean sabios, y cuidadosos, sean LIBRES, no dependan de nadie.
Obispo Antonio De Francisco
Publicado en MENSAJES.

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