Nociones para un atendimiento Eficaz

Por medio de este manual, pretendemos formar a los obreros de Familia Unida para dar una atención eficaz a las personas que acuden a nuestas Iglesias. Ya que somos conscientes de la gran dificultad de traer personas nuevas y que lo que va a determinar que esas personas se queden en la iglesia y tengan un encuentro con Dios es que la atención personal e individual que nuestros obreros y pastores dan a estas personas sea de calidad y efectividad inmejorable.

Atendimiento define la acción de atender, según el diccionario de la Real Academia de la lengua Española la palabra atender significa:
1. Acoger favorablemente, o satisfacer un deseo, ruego o mandato.
2. Aplicar voluntariamente el entendimiento a un objeto espiritual o sensible.
3. Tener en cuenta o en consideración algo.
4. Mirar por alguien o algo, o cuidar de él o de ello.

Ahora que sabemos bién cual es el propósito que buscamos cuando recibimos a una persona y le damos atendimiento, sabemos que tenemos que aplicar todo nuestro entendimiento y espiritualidad para ayudar y cuidar de aquella persona que Dios nos ha confiado, ese Alma que tenemos bajo nuestra responsabilidad desde ese momento en que hemos asumido la responsabilidad delante de Dios de ayudar, orientar y acompañar hasta que afirme sus pasos con Jesús.

Es imprescindible:
• Que seamos espirituales
• Que seamos muy educados
• Que sepamos escuchar
• Que sepamos identificar la raíz del problema que la persona nos cuenta
• Que nuestra oración atienda a las necesidades de la persona
• Que seamos muy sinceros y cuidadosos en la forma de hablar con la persona
• Que Demos una orientación clara, práctica y concisa
• Que guardemos el contacto de la persona y hagamos nuestras anotaciones
• Que hagamos un seguimiento de la persona
• Que oremos siempre por ella todos los días

1.- Que seamos espirituales;
El Siervo de Dios debe ser una persona espiritual, que cuida día a día su comunión con Dios, mediante la constante oración, la lectura de la Bíblia, donde busca inspiraciones y sintonía con Dios.
Esto nos hace sensibles a la voz del Espíritu Santo y nos capacita para ayudar a los sufridos y desamparados.

2.- Que seamos muy educados;
La educación, consideración y amor es nuestro lema, las personas tienen que recibir un trato (VIPS), sentirse Personas Muy Importantes. Puede que fuera las humillen, desprecien, que las traten como basura humana, pero para nosotros son la gente más importante del Universo, ya que vienen recomendadas por el propio Espíritu Santo.
Por ello nuestros modales deben ser exquisitos, por ejemplo: abrir la puerta para que ella entre primero, retirar la silla y que la persona se siente comodamente.
Nuestro tono de voz debe ser tranquilo y agradable, sonreír y transmitir simpatía.
También es muy importante es nuestra apariencia, tanto el aseo personal dientes, cabello, uñas, como también nuestro atuendo, uniforme que debe ser impecable.

3.- Que sepamos escuchar;
Cuando estoy interesado en algo presto atención, y lo que esta persona tiene que contarme es lo mas importante para ella y para nosotros en estos momentos.
No puedo estar distraido con el telefono, ni con otros asuntos. Debemos mirar a la persona a los ojos, para que ella vea que tiene toda nuestra atención.
No la interrumpas constantemente haciendo preguntas, deja que ella hable y se desahogue primero, limitate a escuchar con atención cada detalle, mientras estás en espíritu de oración.

4.- Que sepamos identificar la raíz del problema;
Todo problema tiene una raíz espiritual y debemos encontrar cual es para posteriormente orientar y ayudar a esta persona que atendemos. El Espíritu Santo es vital en este punto del atendimiento, deja que El te revele cual es la raíz que ha llevado a la persona a sufrir con este problema.
Si arrancamos la raíz, el problema será resuelto definitivamente y la persona será grata a Dios y a nosotros para siempre.
Use la Espíritualidad y la inteligencia.

5.- Que nuestra oración atienda las necesidades de la persona;
Ahora es el momento de la oración, de hacer uso de la autoridad que Dios nos ha dado por medio del Espíritu Santo, cura, libera, arranca el mal que está en la vida de la persona, es el momento de deshacer las obras del diablo.
Después ministra la paz.

6.-Que seamos sinceros y cuidadosos en lo que decimos;
Si pretendemos ayudar a la persona que estamos atendiendo, tenemos que ser sinceros con ella, no vamos a decirle lo que a ella le gustaría escuchar para agradarle, sino que seremos honestos, sinceros y verdaderos, la base de nuestra atención el LA VERDAD, la palabra de Dios.
Es claro que a las personas la mayoría de las veces no les gusta escuchar la verdad, por eso tenemos que hablar con delicadeza para no ofenderla, ni crear un ambiente tenso y desagradable. Escoge bien las palabras y la manera de hablar con sabiduría.

7.- Que Demos una orientación clara, práctica y concisa;
Para que la persona asimile bien y comprenda la orientación, no podemos dar lugar a dudas, hablar en un lenguaje que la persona entienda, si es necesario poner ejemplos y no extenderse demasiado para que lo que enseñemos sea facil de asimilar.

8.- Que guardemos el contacto de la persona;
Es de vital importancia , si queremos hacer un seguimiento del caso y verificar la evolución de la persona que estamos atendiendo, que tengamos su numero de teléfono, correo electrónico y si lo creemos necesario algunos otros datos.
Por ello es importante rellenar una sencilla ficha, en la cual deberá estar impresa y firmada por aquella persona la autorización para que nosotros tengamos en nuestro poder sus datos personales.
dicha autorización deberá ser redactada de acuerdo con la ley de protección de datos de cada país, y guardada en la oficina, no estar al alcance de cualquier persona ya que las informaciones que hay en ella son de carácter personal y relacionadas con la intimidad del individuo, problemas de salud, familiares, adicciones, miedos y cosas por el estilo.

9.- Que hagamos un seguimiento de la persona;
De igual manera que cuando vamos al médico el evalúa nuestro estado de salud, analiza nuestros síntomas y da un diagnostico y un tratamiento, también después nos hace un seguimiento para ver la evolución de la persona y acompaña su curación.
Así debe ser también en el ámbito espíritual cuando atendemos a esa persona. Tenemos que marcar una próxima visita y atendimiento en una semana o quince días.
Estar en comunicación telefónica, whatssup, email… siempre en contacto con ella, pero sin agobiarla, que se sienta cuidada, querida, pero nunca acosada. Hay que respetar la intimidad de las personas y no llamarlas fuera de horas, esto quiere decir, no llamar muy temprano, ni en horas de comidas, ni tampoco después de las 10 de la noche.

10.- Que oremos siempre por ella todos los días;
Vamos a estar siempre orando por estas personas que atendemos, la oración abre caminos y contribuye a que esa persona seguir viniendo a la iglesia, impide que los espíritus dominadores bloqueen a las personas que atendemos.

Lugar del atendimiento;

• Debe ser un lugar tranquilo y agradable.
• Verificar que la sala de atendimiento está limpia antes de atender
• Tener en la mesa agua para la persona, pañuelos para secar sus lagrimas
• Si la persona es del sexo contrario que haya otro obrero/a a la vista por si necesitamos asistencia.
• En caso de no disponer de una sala apropiada, puede atender en el salón en un lugar reservado y tranquilo
• El pastor puede atender en el Altar de la iglesia.

Atendimiento

A continuación veremos el estudio del Obispo Julio Freitas que nos instruye sobre los cuatro tipos de personas que atendemos en la iglesia:

Los cuatro tipos de personas que atendemos:
Primera – Las personas que llegan por primera vez a la iglesia:
1. La primera cosa es oírla y oírla en espíritu de oración, buscando 
la verdadera raíz del problema;
2. Realizar la imposición de manos y liberarla;
3. Una vez sentada la persona orientarla a hacer su parte;
4. Siempre una orientación práctica que el Espíritu Santo va a 
guiar en relación a su situación;
5. Concientizar a la persona que cuando salga de la iglesia el mal 
intentará hacerla desistir.
6. Dejar claro que nosotros enseñamos a las personas en la iglesia a 
ofrendar, perdonar, bautizarse en las aguas, ser diezmista…. Y 
es una decisión particular si va hacerlo o no;
7. Concordar con la persona, a hacer la Cadena de Oración 
correspondiente a su necesidad, ejemplo: si está enferma, Martes; si es un problema financiero, Lunes…. Venir también Viernes y Domingo.
Segunda – Las personas que ya son de la iglesia.
Para las personas que ya están hace algunos meses, que vieron señales, pero aún no se convirtieron.
1. Lo primero es oírla y reprender al espíritu engañador;
2. Después enseñarla a entregarse100%
3. La persona que se entrega, es quien: se entrega a la fe, se 
bautiza en las aguas y prioriza el Espíritu Santo;
4. Preguntar:¿qué es lo que Dios ya hizo en su vida? Demostrando 
que debe entregarse, siendo sincera con Dios.
5. A veces la persona está libre del diablo, pero está presa a su 
propio “yo”. Explicar que Dios ya mostró que está Vivo, ahora es ella quien debe demostrar que también lo está.
Tercera – evangelistas que se convirtieron, pero no son bautizados en el Espíritu Santo:
1. Hablar sobre la ansiedad, el miedo de perder la salvación, que lo atrapa e impide de ser bautizado con el Espíritu Santo.
2. Muchos son influenciados por malos testimonios de obreros, pastores y otros evangelistas;
3. Orientar que por los frutos se conoce el árbol;
4. Ellos no deben depender de nadie, pero nunca deben dejar de 
frecuentar la iglesia, pues existe para que desenvolvamos la 
salvación;
5. Las personas no crecen espiritualmente porque la “Raíz” no fue 
hasta el “agua”;
6. Debemos imponer las manos y ministrar el bautismo con el 
Espíritu Santo.
Cuarta – Los nacidos de Dios:

Ellos también pasan por problemas, cometen errores, etc… La peor cosa que le puede suceder a esta persona es perder el don del arrepentimiento.
1.Tenemos que perdonar, motivar, exhortar, disciplinar, y fortalecer en el atendimiento;
2. Usar los Evangelios, Epístolas, y Apocalipsis.
Obispo Julio F.

Este estudio fué realizado por el Obispo Antonio De Francisco Cantúa, contiene textos del Obispo Julio Freitas. 

Publicado en PORTAFOLIO, Sin categoría.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *