Nuestro Uniforme

imageTodos nosotros sabemos identificar, sin tener que preguntar a un profesional, cuál es su profesión. Basta mirar para su uniforme y en seguida sabemos que allí está un policía, una enfermera, un bombero, un jugador de fútbol, un panadero o otra persona con una ocupación a quien podemos identificar apenas al mirar su uniforme.

En la mayoría de las veces, estos profesionales son empeñados y dedicados solamente a causa de un salario que reciben, pues saben que, si así no fuera, serán despedidos, quedarán desempleados, y tendrán dificultades para sustentar la familia.

Ser un obrero u obrera no es una profesión, pero, en cuanto a la dedicación y empeño, tenemos que tener mucho más que cualquier profesional.

El salario de un obrero y obrera es ver el pueblo liberado, curado, transformado, convertido y Bautizado con el Espíritu Santo, y, si ésta dedicación es diaria, no hay por qué temer ser “despedido” de la Obra. Algunos temen perder el uniforme, pero no temen perder la Salvación.

Un policía, por ejemplo, no deja de ejercer su función en su día libre, pues, incluso estando sin el uniforme, él está atento a todo lo que pasa a su alrededor, y si tiene que abordar a alguien, proteger a un ciudadano o detener un sospechoso, él lo hará, pues dentro de él ya está el sentido de servir a la población.

Una enfermera, fuera de su horario de trabajo, si tiene que prestar primeros auxilios a alguien, con certeza lo hará, incluso sin estar uniformada.

Igualmente nosotros, obreros, en los días y horas en que no estamos uniformados, no dejaremos de atender, visitar, orar por alguien, ministrando la cura y la liberación espiritual a la persona, pues dentro de nosotros tiene que existir el espíritu de servir.

En el ejército, los soldados y reclutas llaman al uniforme de traje, y cuando ya están debidamente vestidos, dicen que están vestidos para la guerra.

En la Iglesia Universal del Reino de Dios, los obreros y obreras son conocidos e identificados por el uniforme que visten, y es importante que se cuide muy bien este uniforme, que debe estar siempre bien limpio y bien arreglado o bien planchado.

Las obreras no deben comprar un uniforme que ya perteneció a alguien que dejó de ser obrera, deben comprarlo nuevo, a través del fruto de su trabajo.

Además de eso, nosotros, obreros, tenemos que honrar, a través de este uniforme, la institución a la que pertenecemos, cualquier persona que mira para nosotros, nos identificará como obreros de Familia Unida, pero, mucho más importante que ser identificados por el uniforme que vestimos, es que seamos identificados por la simpatía, buen atendimiento, educación, hospitalidad, carácter y testimonio del verdadero siervo de Dios que somos.

Como guerreros, no estamos solamente uniformados, pero porque estamos en una guerra espiritual contra el diablo y sus demonios, ¡tenemos que estar vestidos para la guerra!

Hay también otro uniforme diario, pero que el ser humano no consigue ver. Este uniforme está en nuestro interior, pues es para dentro de nosotros que nuestro Dios mira todos los días, procurando ver siempre la fe, la fidelidad y la espiritualidad, por encima de todo:

“Porque el Señor no ve como el hombre. El hombre ve el exterior, sin embargo, el Señor, el corazón”. (1 Samuel 16:7)

Para añadir a eso, existe aún otro uniforme, sin embargo, este es celestial, el cual vestiremos cuando estemos cara a cara con Dios.

Todos nosotros debemos minuciosamente cuidar de nuestra salvación, sabiendo que a nuestra espera está un uniforme todo blanco, el cual todo vencedor es digno de vestir, y este vencedor es aquel que superó las tentaciones, la carnalidad, el orgullo y las fascinaciones del mundo, manteniéndose fiel hasta el fin:

“Así El vencedor será vestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida, y reconoceré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.” (Apocalipsis 3:5)

Obrero y obrera:

1 – Honra el uniforme que vistes cuando sirves en las reuniones;
2 – Honra el uniforme espiritual que está dentro de ti;
3 – Y haz todo para un día vestir el uniforme blanco que nos espera en los Cielos. 

Publicado en MENSAJES, Obreras, Orientación Nacional.

Un comentario

  1. Gracias por dar esta palabra ya que somos siervos de Dios nesesitamos siempre estar en comunión con el y recibir el alimento que el tiene para darnos y luchar por nuestra salvación.

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