Patricia

PatriciaConocí Familia Unida poco antes de cumplir los 17. A pesar de ser joven, en aquel momento ya tenía muchos problemas.

Las discusiones eran habituales en mi casa, teníamos problemas económicos y yo sufría una depresión. A pesar de las amistades, mi corazón estaba vacío y no era capaz de entender la razón de tanto dolor. Nunca me sentía bien conmigo misma y tampoco me sentía bien en los ambientes que frecuentaba.

En lo económico me había propuesto lograr ciertos objetivos y aún después de lograr algunos de ellos, no me sentía realizada. Día tras día aquel vacío crecía en mi interior. Llegué a pensar que todo el dolor que tenía en mi interior era responsabilidad de mis padres por haber permitido que yo naciera, hasta el punto de llegar a odiarles. En esos momentos llegué a plantearme el suicidio.
Pero un día en mi casa escuché una invitación para una reunión de Familia Unida. Tomé la decisión de acudir para comprobar si también para mi problema habría una solución.

Al cabo de dos meses participando de las reuniones tuve un encuentro con Dios y nací de nuevo. Todo el vacío, tristeza, angustia, soledad y depresión que padecía, desaparecieron y dio lugar a una paz inexplicable. Hoy tengo paz, alegría y me siento la persona más privilegiada en este mundo pues tengo a Dios viviendo dentro mí todos los días. El cambio de mi carácter sorprendió a mis familiares y ellos por curiosidad también empezaron a frecuentar Familia Unida.

Hoy llevo como obrera doce años, ayudando a personas en distintas ciudades y países donde he vivido. Es un placer poder ayudar a aquellos que un día, como yo, no veían solución a sus problemas. Tengo una vida muy ocupada pero la presencia de Dios en mi vida me ayuda a dar siempre lo mejor de mí a aquellos que Dios pone en mi camino.

Patricia Faria

Publicado en ¿POR QUÉ SOY OBRERO?.

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