SIERVO BUENO Y FIEL

No basta con que seamos buenos, no basta con que seamos fieles, tenemos que ser buenos y fieles.

El siervo bueno es aquel que tiene habilidad en lo que hace, que utiliza sus recursos y talentos para hacer todo muy bien hecho. Con sus recursos y talentos es capaz de realizar un “excelente trabajo”. El problema es que, lamentablemente, muchos “siervos buenos” son infieles a su llamado.

La infidelidad ocurre cuando dejan de servir por la pasión de ganar almas y comienzan a esperar reconocimientos, elogios y promociones personales. Más allá de eso, al desear ser bien aceptados por sus oyentes, no dicen toda la verdad desnuda y cruda que ellos necesitan escuchar.

El siervo fiel es aquel que tiene un buen comportamiento y que obedece cada orden de su Señor, sin embargo, siempre con mucho atraso y dificultad. Por no haber desarrollado sus habilidades de siervo, no sabe utilizar los recursos que tiene. Por eso, tarda para descubrir y multiplicar los talentos que su Señor puso en sus manos.

Por otro lado, el siervo bueno y fiel es aquel que tiene habilidad y carácter, que dice las verdades que sus oyentes necesitan escuchar y se desarrolla. Utiliza los recursos que tiene e incluso busca más recursos para hacer un buen trabajo. Cada día descubre más los talentos que posee y los multiplica. Vive en espíritu e invierte todo su potencial para ser y hacer siempre lo mejor en todo para su Señor, sin esperar nada a cambio.

Seamos buenos. Utilicemos todas nuestras habilidades, recursos, talentos y potencial por la causa de nuestro Señor.

Seamos fieles. Conservemos nuestro carácter de verdaderos hombres y mujeres de Dios, andemos en Espíritu y trabajemos sin esperar ser reconocidos, elogiados ni promovidos.

¡Que la pasión por salvar y servir sea suficiente para motivarnos todos los días!

Obispo Agnaldo Silvaimage

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5 Comentarios

  1. Es cierto Sr. Obispo, siempre estamos pidiendo sin darnos cuenta que si eres un siervo fiel, pues fuimos escogidos todo se nos será dado, estamos para pasar a los demás lo que nosotros recibimos, la palabra de Dios

  2. Tenemos que dar nuestro mejor siempre , obedeciendo sin murmurar , aprendiendo cada día , pidiendo a Dios que nos capacite y renueve nuestros pensamientos para no caer en la religiosidad ni en hacer la Obra de Dios de una manera mecánica, conservando siempre el primer amor que son las almas.
    Noemi Ibáñez de Garayo, Vitoria-Gasteiz

  3. Es verdad obispo, quien es siervo sirve sin ningún interés, no hace más que su obligación, por otro lado quien recibe talentos, el correcto es granjear, para tener más y poder a presentar a su Señor. Cuando hacemos el mejor, automáticamente recibiremos el mejor. Pues se hacemos por amor a Díos y las almas. Jamás tendremos preocupación se seremos reconocidos o no. Hacemos porque somos movidos pelo Espíritu.

  4. Es muy fuerte ver como ser un siervo bueno y ser un siervo fiel se complementa.
    No sirve de nada ser un siervo bueno, hacer todo bien, realizar un excelente trabajo vallas donde vallas si el único fin por el que lo haces es por ser elogiado o por el hecho de que te digan “Qué bien lo has hecho” no sirve de nada porque nosotros tenemos que trabajar para Dios no para el hombre.
    Tampoco sirve de nada ser un siervo fiel, tener un buen comportamiento, ser obediente a Dios si no sabemos utilizar los recursos que tenemos, es por eso que uno complementa a otro, no podemos ser uno solo, sino los dos y no dejar de mirar nunca nuestro objetivo de salvar y servir todos los días que es para lo que Dios nos llamó y nos escogió.

  5. Buenas Tardes Sñr. Obispo
    Muy cierto, solo desarrolla en la obra de Dios aquel que se deja ser moldeado por Dios, cuando la persona es fiel, bueno y sobre todo humilde de espíritu todo lo que haga va a dar frutos, va a desarrollar y va ha ir avanzando en su ministerio, aquel que no se deja ser moldeado por Dios, pues verá su ministerio estancado ya que no consigue desarrollar los talentos que Dios le dió.
    Un post muy edificante! No s sirve de ejemplo y alerta a todos para poder desarrollar en nuestro llamado que es el de salvar almas, tanto como miembro, evangelista, seminarista, Obrero, educadora de la Ebi…
    Tenemos que seguir nuestro llamado y estar dispuesto a sacrificar lo que sea necesario y claro sacrificar nuestro yo a cada dia.

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